LA DANZA FILOSOFICA, MURIEL ROMERO, Directora CND. Texto y fotografía por VEGA

Septiembre no solo es el mes más importante para diversas cabeceras de revista, sino también el inicio de nuevos ciclos (económicos, políticos y sociales). Esteaño celebramos el comienzo de la dirección artística de MURIEL ROMERO al frente de la Compañía Nacional de Danza (CND), institución creada en 1979 de la mano del duque consorte de Alba, Jesús Aguirre. Y lo hacemos junto a ella desde el Museo Universidad de Navarra, obra del arquitecto Rafel Moneo.

A lo largo de estos años, la Compañía Nacional de Danza (CND) ha contado con diferentes directores, algunos de larga trayectoria y otros de paso fugaz. Víctor Ullate (1979-1982), el duende mágico de la danza española; María de Ávila (1983-1986), la maestra que continuó el legado de su discípulo; Ray Barra, un efímero año de transición; Maya Plisétskaya (1987-1990), quien aportó el glamour académico del ballet a nuestro país; Nacho Duato (1990-2010), el zar del Olimpo de la CND, cuya consagración mundial consolidó nuestra compañía nacional y creó una escuela coreográfica que sigue representándose en todo el mundo; Hervé Palito, quien asumió la transición de su querido Duato; José Carlos Martínez (2011-2019), que trajo desde la Ópera de París la luz del ballet clásico versallesco, denostado durante dos décadas; y Joaquín de Luz, el bailarín risueño, español y neoyorquino, que trajo de la ciudad de los rascacielos obras allí inspiradas.

Ahora, es el turno de Muriel Romero, la estoicista de la danza, murciana como José Carlos Martínez. Comenzó en la Escuela Nacional de Danza con la primera de las tres mujeres que dirigieron la CND, María de Ávila, y entró en la compañía con la segunda directora, Maya Plisétskaya, interpretando las obras que ahora repone de Petipa en este Museo Universidad de Navarra (MUN) en el que nos encontramos. Primera bailarina en Berlín, regresó después a la CND de Duato y más tarde volvió a Alemania. Muriel desarrolla una vertiente más contemporánea, donde mezcla imagen, sonido e interacción en cánones más disruptivos, como en su primera obra para la compañía, #Incubatio – Circumambulatio. En ella, el público se topó con una visión poco arraigada en la tradición de la CND, pero necesaria, pues en su finalidad nos transmite la doble condición de institución oficial del ballet académico y de espacio para la danza contemporánea.

Como mencionaba, estamos en el MUN, creado por el más insigne arquitecto vivo de España, Rafael Moneo, a quien también he fotografiado para Manos de la Arquitectura en esta cabecera. Esta institución cumple 10 años; y yo, que acabo de realizar una exposición de arquitectura y danza en Brasilia, me encuentro de nuevo con arquitectura y con la CND. Un designio antes de volar a Brasilia para inaugurar Balenciaga en el Museo de la República.

La compañía llega al Teatro de la Zarzuela en diciembre con NumEros, que ya desde su texto de presentación nos permite intuir que la mente de Muriel se adelanta a la inteligencia artificial. Su verborragia recreada nos revela a una bailarina profunda, con un nivel dialéctico no visto antes en nuestra institución. Los textos pueden leerse en la página oficial de la compañía, donde además se pueden adquirir las entradas para este espectáculo.

Una charla en el MUN rememora a Maya Plisétskaya, con su hermano Azari Plisétski, codirector y repetidor junto a ella, quien agradeció esta mesa en su honor. Participaron también José Manuel Garrido, impulsor de la llegada de Plisétskaya y de la escuela rusa, la más técnica que existe; Elna Matamoros, máxima referente de la didáctica del arte coreográfico; Teresa Lasheras, del MUN; y nuestra protagonista, Muriel Romero. Todo un deleite para los oídos, que me reafirma en que el amor a este arte no hace más que crecer en mí, hasta el punto de llevarme a escribir y a preguntar. Pero, por amor, todo se hace realidad.

No puedo más que comenzar preguntando por Maya: ¿cómo fueron esos años de comienzo, con solo 15 años, en la compañía clásica?

Estrenarme como profesional bajo la dirección de Maya fue aprender de su mano el respeto y pasión por la esencia del ballet.

Muriel, aunque es políticamente incorrecto, ¿cómo denominarías a las predecesoras con las que tú trabajaste en esta compañía?

María de Ávila, la maestra de todos, la matriz de la danza en nuestro país. Maya, la última diva de la historia de la danza. ¿Y a Nacho Duato? Con élaprendí la rigurosidad del detalle en cada movimiento.

He compartido dos horas de tu frenético tiempo, con libertad de movimiento en este museo que se nos abre para nuestra sesión de fotos. ¿Cómo te has sentido en nuestro diálogo performativo?

Casi me atrevería a describir que, en sí, es lo que tu persona me ha inspirado. Exactamente. Nuestro encuentro fotográfico-performativo, tal como lo has denominado, ha fluido encarnando el espacio-tiempo de ese templo creado por Rafael Moneo.

¿Que crees que esperamos de una mujer del sigloXXI en la CND y qué es lo que va a preceder?

Respeto al patrimonio coreográfico, creación contemporánea, nuevos dramaturgos, apertura a la música contemporánea, bailarines con voz propia dentro…

NumEros es un programa formativo compuesto por varios coreógrafos, entre ellos Balanchine, que concebía la danza como “arquitectura en movimiento”. Muriel, ¿cómo interiorizas este enumerado? Y, ¿cómo indicas en la arquitectura y el movimiento a Forsythe y Godani?

Este programa se inscribe en una línea de pensamiento coreográfico donde el cuerpo no es mero ejecutor de formas, sino agente activo de un pensamiento en movimiento. En este sentido, NumEros dialoga con la tradición coreográfica a través de los creadores George Balanchine, William Forsythe y JacopoGodani, cada uno de los cuales ha abordado, desde distintas estéticas, la relación entre estructura matemática y energía corporal. Balanchine concebía la danza como “arquitectura en movimiento”, y su uso de la música como partitura espacial anticipa ya una concepción matemática del gesto. Forsytheradicaliza esta visión al desplegar una investigación sobre las posibilidades arquitectónicas del cuerpo, descomponiendo el movimiento clásico en vectores, puntos de tensión y trayectorias geométricas. Godani, por su parte, lleva estas premisas al extremo físico y visual, construyendo composiciones donde la precisión matemática convive con una intensidad visceral, casi animal.

¿Crees que el espectador español sabe lo grandísimos y de tanta calidad que son los bailarines, coreógrafos y directores que tenemos disipados por todas partes del mundo? Duato- Mijailovski en San Petersburgo, José Carlos en la Ópera de París, Tamara Rojo en el San Francisco Ballet, Corella en el Boston Ballet, Gonzalo en el Miami Ballet, Goyo Montero en el Teatro de Núremberg…

El público aficionado a la danza, por supuesto, conoce la calidad de nuestros artistas. Pero es necesario ampliar ese público para dar mayor difusión al arte de esta disciplina.

¿Qué disocias de tu espacio-tiempo en Alemania? Alemania me dio la oportunidad de conocer un amplio repertorio.

Es un país que cuida la cultura con mucho respeto, admiración y apoyo institucional. Cada ciudad tiene su teatro, integrado por su orquesta, compañía de danza y compañía de teatro. Y siento un amor incondicional por sus otoños.

Está claro que el texto de NumEros me hace filosofar en esta entrevista, me ha marcado profundamente, y conocerte de cerca más. 2025 esya tu año, pero en una compañía han de pasar casi dos para tener una programación propia. ¿Con qué nos vas a deleitar en esta, tu era coreográfica?

En esta primera temporada 2025-2026 vamos a poner en escena 16 obras: 9 estrenos y 5 creaciones originales, estrenos absolutos. Un amplio abanico de estilos donde pasado y futuro se conexionan a través de un puente llamado “excelencia”, en el que confluyen coreógrafos internacionales y nacionales. Y seguiremos con el programa “Creadores CND”, dando voz a los bailarines con inquietudes coreográficas.

Siendo Terpsícore, diosa de la danza, mi pregunta es: ¿No es acaso el ballet el arte más igualitario entre hombres y mujeres?

En su esencia, así es. Muriel es una voz pausada, pero en un cuerpo energético. ¿Qué es lo que más te gusta que destaque en un bailarín y en una bailarina, si es que hay diferencia?

La mayor virtud de un bailarín o bailarina debe ser la generosidad.

El ballet es un arte de cuatro siglos, que nació con los Medici y con Luis XIV lo académico. ¿Es difícil cambiar los roles en la interpretación en un arte de cuatro siglos?

El arte cambia paralelamente con la sociedad, y, por consecuencia, los roles interpretativos han ido transformándose.

¿A dónde va dirigido este “arte efímero”?

Hacia una transdisciplinariedad sin precedentes.

Entrevista y fotografia de Juan Carlos Vega para la revista Fearless Magazine, número otoño 2025

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